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Fiscalidad de los británicos en España: convenio UK-España y lo que hay que declarar

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Para un británico que se instala en España, la fiscalidad tiene dos capas que hay que entender por separado antes de que se superpongan: el régimen español que aplica en España y el convenio bilateral que coordina las dos jurisdicciones. Confundir ambas capas lleva a pensar que no se paga en ningún lado o que se paga en los dos, cuando la realidad es más matizada y planificable.

El convenio de doble imposición UK-España: lo que regula

El Convenio entre el Reino Unido y España para evitar la doble imposición data de 1975, con protocolos de modificación posteriores. Sigue vigente tras el Brexit —los tratados bilaterales fiscales no se vieron afectados por la salida del Reino Unido de la UE— y establece qué país tiene derecho prioritario de imposición sobre cada tipo de renta.

Las rentas del trabajo tributan en el país donde se ejerce la actividad. Si trabajas en España para una empresa española, tu salario tributa en España. Si trabajas en remoto desde Madrid para una empresa británica, la regla depende de la duración de la prestación y de si hay establecimiento permanente en España, pero en términos generales el país de ejercicio de la actividad tiene prioridad.

Los dividendos de empresas del Reino Unido percibidos por un residente en España tributan en España, con un tope de retención en origen del 15% que puede compensarse en la declaración española. Los intereses bancarios siguen una lógica similar. Los beneficios empresariales de una empresa del Reino Unido tributan en el Reino Unido salvo que haya establecimiento permanente en España.

La excepción que más sorprende: las pensiones de la función pública del Reino Unido —pensiones de funcionarios, militares, policía— tributan en el Reino Unido, no en España, independientemente de donde resida el perceptor. La State Pension estándar, sin embargo, tributa en España si eres residente fiscal aquí.

Cuándo dejas de ser residente fiscal en el Reino Unido

El Reino Unido aplica el Statutory Residence Test (SRT) para determinar si alguien es o sigue siendo residente fiscal. Es un sistema de tests basado en número de días pasados en el Reino Unido, vínculos con el país —vivienda, familia, trabajo— y años de residencia previa.

Para la mayoría de británicos que se trasladan a Madrid de forma definitiva, la baja como residente fiscal en el Reino Unido se formaliza mediante el formulario P85 si se es empleado, o mediante la declaración fiscal del año de salida si se es autónomo o tiene rentas de inversión. HMRC (la Agencia Tributaria del Reino Unido) no tiene un trámite de "baja" tan explícito como otros países europeos, pero la presentación del P85 y la declaración del año de salida documentan el cambio de situación.

El año de salida —el año fiscal en que se produce el traslado, que en el Reino Unido va de abril a abril— requiere una declaración que cubra solo el período como residente. A partir del año siguiente, si se cumplen los criterios del SRT, la residencia fiscal en el Reino Unido cesa.

Ciudadano británico llegando a Madrid para establecerse como residente fiscal en España

Las obligaciones fiscales en España desde el año uno

Una vez residente fiscal en España —más de 183 días en el año natural, o con el núcleo de intereses económicos aquí—, las obligaciones principales son el IRPF y, si aplica, el modelo 720.

El IRPF es obligatorio si los ingresos superan los 22.000 euros anuales de un solo pagador, o los 15.000 euros si hay más de un pagador o si hay rendimientos del capital superiores a 1.500 euros. La escala de tipos en Madrid es progresiva hasta el 43,5%. Para rentas altas el impacto puede ser significativo, y la planificación previa —incluyendo evaluar si aplica el régimen de impatriados (Ley Beckham)— puede marcar una diferencia notable.

La declaración se presenta entre abril y junio del año siguiente al de devengo. Para el primer año en España, la declaración puede ser de período parcial si el traslado se produjo a mitad del ejercicio.

El modelo 720: qué es y quién tiene que presentarlo

El modelo 720 es una declaración informativa —no genera pago directo— de bienes y derechos situados en el extranjero. Es obligatorio para residentes fiscales en España que tengan en el exterior cuentas bancarias con saldo superior a 50.000 euros, inmuebles con valor superior a 50.000 euros, o valores, seguros e inversiones con valor superior a 50.000 euros, por categoría de bien.

Para un británico que mantiene una vivienda en propiedad en el Reino Unido después de trasladarse a España, el modelo 720 es casi con certeza obligatorio si el valor del inmueble supera ese umbral, lo que ocurre en la mayoría de los casos en el mercado inmobiliario británico actual.

El plazo de presentación es del 1 de enero al 31 de marzo del año siguiente al primero en que se adquiere la condición de residente fiscal. Su incumplimiento tiene sanciones, aunque la regulación vigente en 2026 es más moderada que la original que fue declarada incompatible con el derecho europeo.

La lógica general del traslado de residencia fiscal —incluyendo las interacciones con convenios de países de la UE— tiene similitudes con el caso británico; la guía sobre traslado de residencia fiscal a España para ciudadanos europeos cubre los aspectos compartidos.

Maleta de viaje en cinta transportadora de aeropuerto al inicio del proceso de cambio de residencia fiscal

Para quienes se trasladan por motivos laborales, la guía completa para británicos en Madrid cubre también las implicaciones en visado y trámites iniciales. En Aedara coordinamos el asesoramiento fiscal de relocation para británicos, incluyendo la planificación del año de traslado. Consúltanos antes de llegar y evitamos sorpresas.