Aedara

Historia de Madrid

Madrid bajo el franquismo: posguerra, autarquía y desarrollismo

3 min de lectura

Cuando las tropas franquistas entraron en Madrid el 28 de marzo de 1939, la ciudad llevaba casi tres años de asedio, hambruna y bombardeos. El franquismo recibió una capital exhausta y la gobernó durante 36 años —más de un tercio del siglo XX— dejando una huella política, urbanística y cultural que todavía se percibe en la ciudad de hoy.

La posguerra: el Madrid del hambre (1939–1950)

Los primeros años del franquismo en Madrid fueron de miseria generalizada. El racionamiento de alimentos duró hasta 1952. La represión fue brutal: ejecuciones sumarias, cárceles repletas, depuración de funcionarios, maestros, médicos y militares republicanos. La ciudad estaba física y moralmente deshecha.

Franco construyó su victoria sobre símbolos: en 1940 ordenó exhumar los restos de José Antonio Primo de Rivera del cementerio de Alicante y trasladarlos en una marcha a pie hasta El Escorial. En 1942 comenzó la construcción del Valle de los Caídos —la gran cruz de granito sobre Cuelgamuros, a 13 km de El Escorial— como mausoleo del régimen, construido en parte con trabajo forzado de presos republicanos.

La autarquía y el aislamiento (1940–1959)

La política económica del primer franquismo fue la autarquía: economía cerrada, sustitución de importaciones, intervención estatal total. Fue un fracaso económico. España quedó excluida del Plan Marshall (EEUU excluyó a los países no democráticos) y vivió una década de estancamiento.

Madrid creció de todas formas, gracias a la emigración interna: campesinos andaluces, extremeños y manchegos que llegaban a la capital en busca de trabajo. La ciudad se llenó de chabolas —asentamientos informales— en su periferia sur y este.

El desarrollismo (1959–1975)

En 1959, presionado por el FMI y el Banco Mundial, Franco aplicó el Plan de Estabilización: liberalización parcial de la economía, apertura al turismo y a la inversión extranjera. El resultado fue el "milagro económico español" de los años 60: una de las tasas de crecimiento más altas del mundo durante una década.

Madrid creció a un ritmo frenético:

  • Polígonos de vivienda: Grandes barrios de bloques de pisos construidos en la periferia para alojar a los emigrantes del campo (Vallecas, Orcasitas, Moratalaz, Carabanchel).
  • El Metro: La red se expandió significativamente en los 60 y 70.
  • El automóvil: Madrid se rediseñó para el coche, con grandes vías de circunvalación y la destrucción de parte del tejido urbano histórico.

El desarrollismo mejoró el nivel de vida material —electrodomésticos, televisión, vacaciones en la costa— pero produjo un urbanismo de baja calidad en la periferia y la destrucción de parte del patrimonio histórico de la ciudad.

La resistencia cultural

Bajo la superficie del régimen, Madrid tenía una vida cultural subterránea: los intelectuales antifranquistas, las revistas culturales censuradas, los cineclubs, los poetas de la generación del 50 (Blas de Otero, Gabriel Celaya). La Universidad Complutense fue un foco de resistencia estudiantil que creció en los años 60 y 70.

Ver también nuestra guía sobre la Guerra Civil en Madrid y la Transición democrática.


Referencias:

  • Richards, Michael — A Time of Silence: Civil War and the Culture of Repression in Franco's Spain. Cambridge University Press, 1998.
  • Carr, Raymond — Spain 1808–1975. Oxford University Press, 1982.
Madrid bajo el franquismo: posguerra, autarquía y desarrollismo | Aedara