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Historia de Madrid

Madrid en el siglo XVIII: los Borbones y la ciudad ilustrada

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El siglo XVIII fue para Madrid el siglo de la modernización. Después de un siglo XVII de esplendor imperial pero de declive urbano, los Borbones —especialmente Carlos III— emprendieron la transformación de Madrid en una capital europea ilustrada. El Madrid que diseñaron sigue siendo visible en sus ejes monumentales, sus palacios y sus jardines.

El cambio de dinastía: los Borbones llegan a España

En 1700 murió Carlos II, el último Habsburgo español, sin descendencia directa. Su testamento dejaba el trono a Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV de Francia, que reinó como Felipe V (1700–1746). La Guerra de Sucesión española (1701–1714) fue el conflicto europeo por la herencia del trono: Francia y España contra el Imperio Austro-Húngaro y Gran Bretaña.

La victoria borbónica tuvo consecuencias profundas para Madrid. Los Borbones traían la cultura política y estética de la Francia de Luis XIV: centralización administrativa, arquitectura de representación, urbanismo de grandes ejes.

Felipe V: el palacio de piedra

Felipe V encargó el Palacio Real actual tras el incendio del Alcázar habsburgo en 1734. Su construcción, completada por Carlos III, transformó el extremo occidental de Madrid con el palacio más grande de Europa occidental.

Fernando VI: la neutralidad y las artes

Fernando VI (1746–1759) reinó en un período de paz —España no participó en las guerras europeas de su reinado— y favoreció las artes y las ciencias. Fundó la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (1752) y la Academia de la Historia.

Carlos III: el mejor alcalde de Madrid

Carlos III (1759–1788) es el monarca que más profundamente transformó Madrid. Antes de llegar a Madrid había reinado en Nápoles (1735–1759), donde había emprendido grandes reformas urbanas. Llegó a Madrid con experiencia de gobierno y un proyecto de modernización.

Sus obras en Madrid son extraordinarias:

El Paseo del Prado: Carlos III transformó el antiguo paseo de coches en un gran bulevar ilustrado con fuentes monumentales —la Cibeles, el Neptuno, la Alcachofa— diseñadas por Ventura Rodríguez y José de Hermosilla.

La Puerta de Alcalá: El arco de triunfo diseñado por Francesco Sabatini (1778) para conmemorar la entrada de Carlos III en Madrid es uno de los monumentos más icónicos de la ciudad.

El Real Jardín Botánico: Fundado en 1755 por Fernando VI y trasladado a su emplazamiento actual junto al Prado por Carlos III en 1781.

El Prado: El edificio diseñado por Juan de Villanueva para albergar el Real Gabinete de Ciencias Naturales (el futuro Museo del Prado) fue encargado por Carlos III en 1785.

Las reformas urbanas: Carlos III pavimentó las calles de Madrid, instaló alumbrado público con faroles de aceite, construyó alcantarillas, y ordenó la limpieza de la ciudad (ganándose su apodo de "mejor alcalde").

El Madrid borbónico y la identidad madrileña

El siglo XVIII borbónico creó los grandes espacios públicos de Madrid: el Paseo del Prado, los jardines del Retiro (que se abrieron parcialmente al público), la Puerta de Alcalá. Es el Madrid que pintó Goya en sus cartones para tapices: una ciudad viva, con majos y majas, verbenas y costumbres populares.

Ver también nuestra guía sobre el Palacio Real de Madrid y los palacios reales cerca de Madrid.


Referencias:

  • Caro Baroja, Julio — Los majos. Ediciones Istmo, 1989.
  • Lopezosa Aparicio, Concepción — El Paseo del Prado de Madrid. Fundación Caja de Madrid, 2005.